Jesse Livermore: el chico que shorteó el crac de 1929
Ganó 100 millones apostando a que el crac de 1929 llegaría — y luego lo perdió todo. La lección del Boy Plunger no es el timing; es la disciplina y el riesgo.
13/JUL/2026 · 2 min de lectura

Ganó 100 millones de dólares apostando a que el crac de 1929 llegaría — y luego perdió hasta el último centavo. El mismo hombre, la misma habilidad, finales opuestos.
El contexto
Lo llamaban el "Boy Plunger" (el chico apostador). Jesse Livermore empezó a operar de adolescente en los "bucket shops" de Boston —salones de apuestas sobre precios de acciones— y lo vetaron de casi todos por ganar demasiado. Con treinta y pocos años ya era uno de los especuladores más famosos de EE. UU., tras haber hecho y perdido varias fortunas.
En 1929, mientras Wall Street celebraba máximos récord, Livermore se convenció de que el mercado era una burbuja. Todos compraban. Él decidió apostar al revés.
La operación
Durante el verano de 1929 construyó en silencio posiciones cortas enormes, repartidas —según se cuenta— entre más de 100 brókers para ocultar su tamaño. Sus primeras sondas le costaron millones: el mercado seguía subiendo. Aguantó.
Entonces, a finales de octubre, llegaron el "lunes negro" y el "martes negro" y el mercado se desplomó. Sus cortos rindieron alrededor de 100 millones de dólares — una fortuna que hoy superaría los mil millones. Los periódicos lo llamaron el "Gran Oso de Wall Street"; recibió amenazas de muerte y contrató a un guardaespaldas.
Aquí está la parte que casi todos se saltan: en pocos años, Livermore lo perdió todo. Rompió sus propias reglas, sobreoperó, sobredimensionó y quebró. La mayor apuesta bajista de la historia no pudo salvar a un hombre incapaz de gestionarse a sí mismo.
Lo que de verdad enseña
El genio de Livermore era leer el giro del mercado. Su ruina fue todo lo que vino después de la entrada — y esa es justo la parte que tú controlas:
- La disciplina gana a la brillantez. Livermore escribió sus propias reglas y luego las rompió bajo presión. Mantenerte fiel a ellas cuando cuesta es todo el juego — mira cómo mantener la disciplina en el trading.
- Ninguna fortuna sobrevive a un mal riesgo. Pasar de 100 millones a cero no es mala suerte; es tamaño de posición. Entiende el drawdown y cuánto arriesgar por operación antes de escalar.
- Anótalo. Livermore registraba obsesivamente sus operaciones — el hábito detrás de cada ventaja que tuvo. Por eso tratamos el diario de trading como herramienta psicológica, no como papeleo.
Livermore llamaba al mercado el mayor juego del mundo. También lo arruinó. Admira el timing — y respeta el riesgo que él no respetó.
Perfil de ForexCommand, no asesoramiento financiero. Las cifras son relatos históricos ampliamente difundidos.






