Jérôme Kerviel: el trader júnior que escondió 50.000 millones
Un trader de una mesa corriente acumuló 49.900 millones de euros en posiciones ocultas. Deshacerlas en tres días le costó a Société Générale 4.900 millones.

En enero de 2008, Société Générale descubrió que un trader de una mesa nada llamativa había acumulado posiciones no autorizadas por valor de 49.900 millones de euros. Cerrarlas llevó tres días y le costó al banco 4.900 millones. Lo que hace que la historia de Jérôme Kerviel merezca tu tiempo no es el tamaño de la cifra: es que el año anterior esas mismas posiciones iban ganando.
Del back office a Delta One
Kerviel entró en Société Générale en 2000, y no como trader sino en el middle office, la parte del banco cuyo trabajo es comprobar lo que hacen los traders. En 2005 lo ascendieron a la mesa de Delta One en París. Sabía por tanto, desde dentro, qué controles existían y cómo se cuadraban. Ese detalle es lo que separa este caso de la historia simple de un imprudente: el ocultamiento era informado.
Los 49.900 millones que nadie vio
Las posiciones reales de Kerviel iban mucho más allá de su mandato, compensadas en los libros con operaciones de cobertura ficticias que hacían que la exposición neta pareciera normal. A finales de 2007 el libro oculto ganaba unos 1.400 millones de euros — y esta es la parte en la que conviene detenerse. Una posición escondida que va ganando es la más difícil de confesar y la más fácil de agrandar. Que un mes sea rentable no te dice absolutamente nada sobre si tu tamaño es sostenible.
Los tres días que costaron 4.900 millones
El banco encontró las posiciones el 19 de enero de 2008 y empezó a deshacerlas el lunes 21, cerrándolo todo en tres sesiones contra mercados que caían con fuerza. La ganancia de 1.400 millones de 2007, frente a unos 6.300 millones perdidos en la salida, es de donde sale la célebre cifra de 4.900 millones. Société Générale lo anunció públicamente el 24 de enero. Kerviel fue condenado el 5 de octubre de 2010 a cinco años, dos de ellos exentos de cumplimiento; los 4.900 millones de indemnización que se le impusieron en un principio fueron anulados por la Cour de cassation francesa en marzo de 2014, que señaló los propios fallos del banco.
Lo que le enseña a cualquier trader
La misma lección que Nick Leeson trece años antes, y por eso justamente merece repetirse: una posición que nadie puede ver es una posición que nadie puede dimensionar. No hace falta el balance de un banco para reproducir esto — esconder una operación perdedora de tu propio diario, o mover un stop "solo por esta vez", es la versión minorista del mismo gesto. Las defensas son poco épicas y son aritmética: un riesgo por operación fijo, un límite de drawdown que respetes de verdad y una mirada honesta a la matemática de la ruina.
Esto es divulgación histórica, no un consejo de inversión. Las cifras proceden del relato público de Société Générale sobre el caso y de las resoluciones judiciales posteriores.






